El reto de educar e informar en la adolescencia

3 de abril de 2021
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Silvio Moral Recio

Todos compartimos que el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información ha dado lugar a unas generaciones totalmente inmersas en la cultura digital, en la que las redes sociales, según palabras del psicólogo David de Cubas, “forman parte de su hábitat natural”. Allí se informan, buscan su grupo, sus referentes, el reconocimiento, el ocio… en definitiva, buscan su lugar en la sociedad. Siendo consciente de esta realidad me marqué como uno de los principales objetivos a la hora de desarrollar los talleres de ‘La Prensa en las escuelas’ hacer lo posible para que el alumnado tomase conciencia de la necesidad que tiene de estar informado, bien informado, y de las herramientas con las que cuenta para ello.

Nuestros adolescentes están permanentemente a un clic de recibir una avalancha de información, o de desinformación, de fácil consumo que les convierte en individuos susceptibles de ser fácilmente influenciados y manipulados. Por ello he insistido, quizás hasta la saciedad, en la importancia de buscar información fiable, analizarla y contrastarla, de manera que a través de su comprensión y reflexión generen una opinión propia. En otras palabras, que piensen por sí mismo y que no permitan que sean otros los que piensen por ellos.

Cuando pasamos de la teoría a la práctica utilizando su lenguaje y sus herramientas avivamos su interés. Engañarles y generar un debate tendencioso con una noticia falsa para posteriormente demostrarles lo fácil que ha sido manipular su opinión hace que reflexionen y presten atención a las técnicas y herramientas que los profesionales ponen a su disposición para que no les vuelva a ocurrir.

En la mayoría de los casos no son conscientes de los riesgos del mal uso o de la sobreexposición de sus vidas en las redes sociales. Una vez que toman conciencia de ello, que cuentan con la información adecuada, se puede propiciar un cambio de actitud. Lo que antes era un juego, ahora es algo más serio que puede tener consecuencias negativas.

Al no ser consumidores habituales de prensa, salvo raras excepciones, no comprenden la relación prensa-educación más allá de que un periódico les ayude a diferenciar los distintos géneros periodísticos y que mejore su comprensión lectora, su gramática y su sintaxis. Les sorprendes y captas su interés cuando les invitas a reflexionar cómo una noticia publicada en un diario puede ser el punto de partida para el desarrollo de contenidos educativos que están estudiando. Un campo de concentración en Los Remedios da pie a estudiar la Guerra Civil, las teorías de los negacionistas de la tormenta Filomena es la entrada al estudio de procesos físico-químicos, la cadena de terremotos sufridos en la provincia de Granada les acerca a la geología. Incluso el propio soporte físico del periódico sirve para estudiar geometría o estadística.

Cuando abordas el tema de los valores sociales surgen debates muy interesantes, aunque hay que reconocer que algunos son preocupantes. La visión negativa de la política que se transmite desde los medios de comunicación y a través de las redes sociales hacen que no valoren en su justa medida conceptos básicos como democracia o libertad. Opinan que sí el actual sistema político no aporta soluciones a sus problemas “no es útil”, y por lo tanto pueden sentirse seducidos por otras propuestas que tras un atractivo embalaje realmente escondan una merma de derechos y libertades.

El mensaje de rechazo al racismo y a la homofobia parece que ha calado entre los estudiantes salvo algunas pequeñas excepciones. Tienen interiorizado que no se puede discriminar a nadie por su raza y mucho menos por su condición sexual. En este último caso ha sido posible gracias a la infinidad de mensajes que en este sentido se han ido vertiendo en las últimas décadas y que han posibilitado grandes avances sociales.

Nos metemos en otros derroteros cuando abordamos la igualdad de género y sobre todo el machismo. Por un lado, comprenden y defienden que hombres y mujeres son iguales en derechos, obligaciones y oportunidades, pero entonces se preguntan ¿por qué es necesaria la discriminación positiva? ¿por qué penalmente no tiene el mismo castigo la agresión de un hombre a una mujer que la de una mujer a un hombre? Explicarles que la igualdad de género es un logro inconcluso hoy en día en nuestra sociedad y que hay que seguir trabajando en este campo es uno de los grandes retos que tenemos que afrontar como colectivo.

Desgraciadamente he podido observar que el machismo está experimentando un rebrote preocupante entre nuestros jóvenes de ambos sexos. Ven como algo normal el control de la pareja, que desgraciadamente en muchas ocasiones llenan de satisfacción a las controladas, sonríen picaronamente cuando les muestras publicidad marcadamente machista y asienten contundentemente cuando leen declaraciones como las de un edil del municipio de San Javier (Murcia): “Ser macho es de las pocas cosas honrosas, serias y decentes que se puede ser en este mundo”.

El reto es nuestro, de las familias, de la comunidad educativa, de los profesionales de la información y de los agentes políticos y sociales. Tenemos que acercarnos a las nuevas generaciones desde su hábitat tecnológico para hacerles comprender la necesidad de preservar la libertad, la democracia, los derechos y valores sociales y todo aquello que sustenta una sociedad avanzada, moderna, justa e igualitaria, a pesar de las muchas corrientes que actualmente circulan y que buscan una reversión de los logros alcanzados por anteriores generaciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La Prensa en las escuelas


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