La educación en la era de la posverdad

10 de mayo de 2021
Ítaca 13

Fátima Fernández Baena

Malos tiempos para la docencia estamos viviendo en la actualidad donde, denuncia el profesorado, están más dedicados a la burocracia que a la propia enseñanza. Sin embargo, volver las aulas alejados de esa dinámica oficial permite tener una experiencia muy satisfactoria, ofreciéndonos la oportunidad de reflexionar con chicas y chicos sobre la actualidad y fomentando su espíritu crítico.

Más allá del “buen periodismo”, que sirve de intermediario entre la Administración y la sociedad -entre otras funciones-, la sensación que se percibe es la falta de criterio y contraste de datos e información. De un tiempo a esta parte, la pluralidad o la misma veracidad de los hechos pasa a ser irrelevante. Ya no importa la validación, sino quién dice qué y cómo lo dice, polarizando opiniones y creando “bandos”. Simplificando mucho, “yo soy del Betis y tú del Sevilla”.

Las fake news -las noticias falsas- y el propio concepto de las mismas también ha llegado a las aulas. La estrategia de la mentira se ha convertido en el pan nuestro de cada día en esta era de posverdad o tergiversación de los hechos que, a golpe de ‘clic’, generan negocio. A nivel general, a los jóvenes no les importa esa actualidad que distorsiona el presente y, no son conscientes en absoluto, manipulan nuestra vida. No son muy amantes de la lectura, adoran ‘La isla de las tentaciones’, aman el fútbol (el masculino porque el femenino les aburre) y se ven totalmente capaces de detectar cualquier bulo; aunque, si el titular es tendencioso hacia un determinado colectivo inmigrante, dejan abierta la posibilidad de que “sea cierto”.

En definitiva, si los medios de comunicación no dejan de ser un reflejo de la sociedad, las aulas también son un eco de la misma; aunque, por otra parte, es el lugar idóneo para debatir y proporcionar a los chavales las herramientas necesarias que les permita analizar críticamente lo que les rodea. Tal y como diría la antropóloga norteamericana, Margaret Mead, “a los niños se les debe enseñar a pensar, no qué pensar”.

Cuando la mujer entra en escena

En esa línea, la imagen de la mujer en los medios y la violencia de género hace que chicas y chicos se enciendan y proclamen la protección de su género. Defienden sus opiniones con vehemencia porque, dicen, hay injusticia en estos asuntos. Muchos chicos, entre ellos Javi, aducen sentir también miedo cuando salen de noche porque les pueden robar o lastimar. “Pero no violar”, le responden a coro las chicas. Marcos denuncia que son “ellas” las que en numerosas ocasiones provocan, pero reconoce que ninguna mujer, tenga la edad que tenga, pretende ser abusada. Patri cuenta cómo hace dos años (tiene 15) le importaba lo que pensaran los demás de ella, quizá porque estaba “más gordita”. Pero el año pasado decidió que desechaba las opiniones ajenas y que no iba a dejar que nadie dirigiera su vida. Hace un alegato emocionante de la igualdad y de cómo le gustaría que todos y todas tuvieran las mismas oportunidades. Jorge se aburre soberanamente y, aunque con este apartado no llevamos ni cinco minutos de reloj, piensa que no hay necesidad de “hablar tanto de la mujer”. Paula llora cuando escucha ciertas frases en un vídeo en el que la actriz hace un repaso sobre determinados clichés que una mujer tiene que escuchar durante toda su vida. “Yo tuve una relación tóxica”, confiesa, y defiende con pasión que poder vivir en un ámbito seguro donde todo el mundo tenga las mismas oportunidades es lo mejor que podría ocurrir. Por su parte, Marta lo tiene claro: “Las mujeres no salen en los medios de comunicación en las mismas condiciones que lo hacen ellos”. Y los chicos le rebaten porque “claro que salen” y, si no hay equidad, ¿será que no lo merecen o que no se les da la oportunidad?, se preguntan inclinándose más por la meritocracia. Suena la sirena y continúa un poco más el debate o cierra un aplauso a la última arenga de alguna compañera. “Qué buen síntoma”, pienso, mientras todos sonreímos con los ojos.

Terminada las jornadas, siempre queda la sensación de querer más, para poder ahondar en otras historias que hagan que el joven público se salte el guion y opine libremente aportando sus relatos y realidades y aprendiendo, según cuentan, “cosas que no sabíamos del periodismo”. La ‘Prensa en las escuelas’, sin duda, es un proyecto necesario en esta época descreída porque las aulas son el ámbito perfecto -¿cuál mejor si no?- donde plantar la semilla del inconformismo y el sentido crítico en un colectivo que tiene el futuro en sus manos. Ya lo dejó cincelado en los anales de la historia Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Y, sinceramente, eso esperamos.

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La Prensa en las escuelas


‘La Prensa en las escuelas’ es un proyecto educomunicativo, impulsado por la Asociación de la Prensa de Sevilla y financiado por EduCaixa, para promover la alfabetización mediática del alumnado de Secundaria y Bachillerato.


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